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From CUP to CUP

01/05/2018

di Andrej Godina
ultimo aggiornamento 05/05/2018 15:11:06

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Si un día llegan a pasear por la pequeña ciudad de Copan Ruinas, Honduras a pocos pasos de la frontera con Guatemala y de el parque de las Ruinas de Copan, y si como yo están siempre sedientos de buen café y de historias reales entonces no pueden perderse la micro roastery Casa Ixchel.
Despues de haber recorrido casì todas las cafeterías de Copan Ruinas, a pesar de el calor tropical, el penultimo día antes de regresar a mi base en “Las Capucas” decido que es el momento de explorar la ciudad y perderme para dar con el paradero de el ultimo coffee shop que me esperaba por probar.
Un par de vueltas al centro y un par de cuadras equivocadas, me encuentro con la más peculiar micro roastery hasta ahora visitada en mi estadía en Honduras, un jardín externo con tanta luz y tan acogedor que parece el jardín de mi casa el domingo por la mañana, un gusto ejemplar en las decoraciones de tipo tradicional, con un concepto en plena regla de las cafeterías y micro roastery del movimiento “third wave”.
Pruebo un café natural, en filtro y en espresso y quedo más que satisfecha sea de la experiencia sensorial del café sea servicio y de la disponibilidad del personal y aun mas por  el conocimiento que la joven proprietaria Katia Duke sabe trasmitir con una formula 100% “from farm to cup”.
Katia Duke es una productora con una historia encantadora hecha de desafíos, pruebas humildad y positivismo.
Acepta dedicarme su tiempo para hablar de ella: una mujer nacida en el mundo del café y al mismo tiempo tan involucrada en el desarrollo social de la comunidad cafetalera, como mujer como tostadora como catadora y como barista, para mi es amor a primera vista con su historia y con Casa Ixchel.
La historia de finca San Isidro y sus primeros pasos en el mundo de el café de especialidad comienza en el 2013, cuando aún la familia Duke, como muchos productores, comercializaba su café a los “coyotes”, un metodo de comercio en uso entre los productores, que  garantiza liquidez monetaria y remuneración inmediata pero por otro lado afecta al productor mismo por los precios casi siempre debajo del mercado.
Este metodo de compra venta en el mercado del café no tiene en cuenta la calidad de el café en ni de ningún tipo de trazabilidad, es decir que todo el café de alto perfil y de bajo perfil se mezcla para llegar a un mercado de cantidad.
Es un metodo insostenible para los productores, però aún así en países como Honduras es difícil romper con un comercio tradicional conocido y con ganancias inmediatas.
Pero este no es el caso de finca San Isidro y de Katia que desde el 2014 en sus parcelas comienza un nuevo reto, comenzar a producir café de calidad.
Katia representa completamente el concepto de Umami: valorizar la capacitación acerca del mundo del café, para en un futuro mejorar las condiciones del mercado y de los productores. Se ha capacitado con nosotros en los Umami Camp, y ha invertido su conocimiento en la apertura de su micro roastery y coffee shop la encantadora Casa Ixchel.
Los retos para una productora como Katia que se aleja de un mercado convencional o tradicional no son pocos, hay que cambiar el manejo de la agricultura, introducir un ciclo de fertilización mas constante, cambiar el proceso de beneficiado, mejorar las condiciones del beneficio, y como se podrá intuir son todas inversiones que no siempre se cubre con la ganancia de la cosecha anual.
Hablar con Katia ha sido una abertura interesante y un reforzamiento de mis ideales de crear una comunidad que tenga un enfoque hacia el café como “algo que se introduce en el cuerpo” como ella mismo afirma, y no solo un producto de mercado sin pensar conscientemente a quien es dirigido.
Katia como emprendedora en micro roastery, trata de mantener alta la calidad de su cafetería teniendo para uso de sus clientes de casa Ixchel la mejor calidad de su cosecha anual, y creanme que es algo mas raro que unico en países productores donde la mejor calidad está destinada a ser exportada fuera del paìs.
Lamentablemente romper con las tradiciones cuesta fatiga y mucho valor, pero se que estoy frente a una mujer que ha hecho del café su vida y ha pasado de productora a catadora apostándolo todo para mejorar la calidad de su produccion.
En el 2017, después de tantos esfuerzos pruebas, experimentaciones capacitaciones y mucha paciencia Katia y sus lotes de finca San Isidro llegan a candidarse para la taza de excelencia de Honduras.
Y en el 2018 ganò el primer lugar a la competición de cafés especiales del Trifinio, con un natural que si estáis por la zona de Copan Ruinas os invito a probarlo.
En mi poca experiencia en Honduras hecha de dialogos con productores y tacitas de espresso, he entendido que ser mujer aquí es un reto bastante grande, aun más si eres productora, hija de un productor y si introduces un concepto que rompe completamente con la tradición.
Es el caso de la primera cosecha de Katia y de los recolectores que  se negaron a tomar ordenes de la “hija” del productor.
En casos así por suerte mujeres como Katia Duke pueden solo reaccionar y cambiar la sociedad, desde esa experiencia como productora se ha visto involucrada en una serie de proyectos con mujeres, y por eso la mayor parte de su equipo de trabajo son mujeres a las cuales ofrece posibilidades de trabajo que van más alla de el recolectar café.
Pero como aquí el cafe es visto como una tradición familiar, el recambio generacional y la independencia economica es otro reto que algunos productores de segundas generaciones tienen que afrontar, es por esto que nace Casa Ixchel.
Casa Ixchel tiene todo el carácter independiente que Katia ha sabido sacar afuera de este gran reto de independencia empresarial,  desvinculada de la finca de familia; Y si como yo se las pasan visitando cafeterías en diferentes lugares van a notar inmediatamente que están entrando en un lugar especial.
Una atmosfera unica, acogedora, literalmente en la casa de Katia Duke, un punto de encuentro de buenas energías que ha sabido dar sus frutos. Casa Ixchel, como la diosa Maya de la fertilidad, de la Luna, de las buenas cosechas, ha visto nacer entre sus paredes obras de abundante generosidad, como la escuela aún en construcción en las cercanías de la finca San Isidro, proyecto organizado por Katia que dono el terreno, y algunos clientes del Coffee shop, un proyecto que nace bajo la buena vibra que goza este pequeño lugar tan acogedor, y al cual se puede aun hacer parte como cliente o como donante.
Es una realidad de roastery y coffee shop que me ha impactado por como destaca sobre un mercado que a veces se omologa demasiado a un mercado Euro-Americano perdiendo su legado con la tradición autoctona, un lugar donde tomar un café bajo una atmosfera mistica, generada por la energia de Katia y de sus colaboradores, un lugar donde sentirse a casa, donde escuchar historias, donde hacer parte de esas historias a pacto que no tengan miedo dejarse arrasar por una personalidad tan carismatica de su proprietaria.

Katia exporta su café (finca San Isidro Katia Duke Collection) a Taiwan: Zircle Coffee, USA: Una Taza, Pneuma, Five star, Blencher (con packaging biodegradable), la Terza, Canada: Souvenir Coffee Cut Coffee
 
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